miércoles, 18 de mayo de 2011


Salgo volando, por la ventana y tantas vidas quedan atrás.
Ya no me duelen, todas esas cosas que ayer me podían molestar.
Son cajones que se cierran para que nadie los vea, son palabras que no puedo decir.
Pero ya no me importa, porque nada me toca y no hay nada vivo dentro de mi.
Floto en el aire, desde esta tarde cuando mi cabeza explotó.
Y ahora el piso se nubla y me asomo cada tanto a espiarte desde donde estoy.

El barrio se ilumina y la noche se hace día brilla como un árbol de navidad.
Y estoy alto, muy alto y las luces de los autos que se frenan a cada rato y vuelven a arrancar.
Y veo, a la gente corriendo como una coreografía sin fín.
Y vuelo como en una avioneta del olor a fugazzeta que cocina mamá.
Y me acuerdo de aquel día en que decías, si pudiera ser un pájaro que harías...

Ahora que floto y no siento lo que toco, y la gente no me ve pasar,
voy a provechar para ir a buscarte y contarte como es todo por acá.
Algunas mañanas pasa la abuela Yolanda y nos vamos juntos a pasear.
Y te manda saludos el marido de Pocha, que le juego al ajedréz y no le puedo ganar.
Y dale para adelante como el pibe de a la vuelta que a la tarde te paso a visitar,
Yo los sigo esperando porque nada me apura y algún día todos vienen para acá.


Que linda, yo te extraño, y algún día todos vamos para allá. Esperanos.


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