jueves, 21 de julio de 2011


Soy una persona correcta. Una persona correcta y vos entendés de que te estoy hablando. Me despierto y desayuno, me baño todos los días, lavo la ropa, le sonrío a la gente, y hago todo ese tipo de cosas y acciones que la gente toma como correctas. Le sedo la silla del colectivo a la señora que está embarazada, ayudo a la abuela a cruzar la calle, embolso las compras del que tengo adelante en el super, y hasta le rindo culto al mismísimo Dios sin cuestionar su trato hacia mi y su falta de interés por mi vida. Me gustan las verduras, y la paciencia es mi mayor virtud. Cruzo la calle por la senda peatonal, respeto a la ley y a todos sus policías, y nunca grité insolencias por la calle. No le falto el respeto a la gente, respeto la manera de pensar de los demás, y comparto el interés por todo género de música existente. A todos saludos con un vivas "buen día!" por las mañanas, y me despido con un "Que duermas bien!" por la noche. Me encanta saber que los demás están bien, y a pesar de todas estas cosas que te cuento, me cago en todo, y la gente me cae como el orto.

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